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EL CENTRO DE PSICOLOGÍA EVOLUTIVA INTERSUBJETIVA (P. Cozzaglio)

EL DIFÍCIL RECORRIDO EVOLUTIVO DEL ENFERMO GRAVE, P. Manzoni y P. Cozzaglio,

COLOQUIO CON SILVIA MONTEFOSCHI

last update: 27/01/2007


EL CENTRO DE PSICOLOGÍA EVOLUTIVA INTERSUBJETIVA

El Centro de Psicología Evolutiva Intersubjetiva, CePEI, nace en el 1995 del encuentro de cinco personas - Antonino, Paolo, Lorenzo, Sergio, Paola - como grupo de discusión de casos clínicos. Las personas en cuestión son todos psicoanalistas de experiencias y orientaciones diferentes, aunados al principio del trabajo efectuado con Antonino Mesina. En el curso de sus encuentros, el grupo se dio cuenta de compartir inesperadamente otro, más allá del conocimiento común de Antonino y la amistad: la discusión de los casos clínicos, lejos del ser aséptico y unívoco, llevó los participantes a una visión compartida que fue cada vez más precisando. Esta visión común prescindió de las diferencias de orientación psicoanalítica de los participantes, orientación junghiano, dialéctico attualistico, análisis imaginativo, terapia con la arena, e incluso prescindió de la referencia a una "figura carismática" que hiciera de aglutinante al grupo. Efectivamente, los miembros del grupo se percataron que el "centro" del grupo mismo, su gozne, fue constituido en realidad por dos "attrattori (1) ". Estos dos attrattori fueron dados de la idea de evolución y de la idea de intersubjetividad. Y propio del reconocimiento de estos attrattori que el grupo, el 26 de septiembre de 1998, ha sentido la exigencia de darse una identidad como "Centro de Psicología Evolutiva Intersubjetiva", incluyendo en el propio nombre el gozne (2) de la misma reflexión.

EVOLUCIÓN

Durante la discusión de los casos clínicos, nos hemos percatado que la comprensión de la historia particular del sujeto sobre que estábamos confrontándonos no pudo prescindir del tiempo. El "tiempo" puede venir entendido como aquel vector cargado de sentido, aquella dirección hacia la que se mueve la vida misma de la persona; cada acción, cada comportamiento, cada elección, cada situación en la que la persona se mueve y se sitúa, no es intercambiable, pero sigue un "hilo" del discurso, dónde pasado, presente y futuro no son la misma cosa pero, al revés, poseen una polaridad de sentido. En otras palabras, el sujeto no fue examinado como en el punto-momento de la observación una entidad estática, compuesta por última vez por síntomas, símbolos y problemáticas determinadas; al revés, la historia real de la persona, y del lenguaje simbólico con que nos habló, los sueños, enseñó una estructura dinámica, hecha por un recorrido hacia la individuación, 3.

No sólo.

Los símbolos que poco a poco acompañan el sujeto en el curso de la individuación, nos confirmaron su pertenencia a un lenguaje extra-individual, colectivo, común a todos los hombres, que amplía sencillamente la vista egoriferita de la misma realización personal, 4.

No sólo.

Los símbolos y las historias personales se manifestaron cada vez más reveladoras de un recorrido universal, integrado en la historia de todo el ser, dónde las problemáticas personales, masculino-femenino, movimiento regresivo y movimiento progresivo del libìdo, religiosidad, sentido de la vida, etcétera, manifestaron los interrogantes del camino de conocimiento de toda la realidad viviente (5). En este sentido el recorrido individual del sujeto largo la misma individuación sigue la ley de la evolución innata en cada ser, cuyas características forman una tríada dialéctica:

1, cada evolución ocurre según una dirección temporal, como ya hemos dicho.

2, la dirección evolutiva hace cada vez más compleja, pero al mismo tiempo unitario, la estructura del organismo que desenvuelve, y así también es personalidad del sujeto en evolución. Ésta comporta una creciente concentración de energía y posibilidad de conocimiento.

3, la evolución no procede exactamente según una línea continua, pero por "saltos" evolutivos, en el mismo modo en que procede la individuación, que corresponden luego a saltos energéticos y a saltos de conocimiento y conciencia.

Justo de la evidencia de esta división evolutiva del recorrido personal del sujeto con aquel de toda la realidad viviente, más allá de la discusión de los "casos clínicos", percibimos como "cada encuentro humano - y en el fattispecie el encuentro analítico - se convierte en un momento ritmado, una danza trasformativa jugado sea en sentido horizontal de ensanche hacia nuevas conciencias y nuevos conocimientos, sea en sentido vertical hacia el logro del si universal. , 6",

He aquí entonces el primer attrattore del grupo, porque attrattore de toda la historia universal: la tensión de la vida hacia el sentido último del ser, hacia una progresiva evolución dada por continuos saltos de conocimiento que abracen cada vez más la totalidad. En las historias individuales esta dinámica evolutiva se manifiesta en el lenguaje del inconsciente que es luego el lenguaje representativo de lo que no es conocido todavía ser, pero que comprime por uno su conocimiento. Conocimiento, actuado por el procedimiento reflexivo justo del método analítico, que cruza los confines personales para introducirse en un contexto cósmico. Bien lejos de un mero sentido particolaristico y contingente, las historias "clínicas" de nosotros examináis, intervinieron con nuestro mismo ser para revelarnos el sentido de las problemáticas comúnes y universales.

Evolución de la personalidad por lo tanto como recorrido del conocimiento que el hombre hace, en cuanto sujeto reflexivo, de todo el ser.

INTERSUBJETIVIDAD

Justo porque la evolución de la personalidad lleva a un conocimiento universal, que no se identifica sólo con la del sujeto conocido individual, también la relación relacional analítica adquiere una calidad particular. Nos hemos dado cuenta de como el concepto de evolución no concerniera sólo la problemática llevada nosotros del interlocutor considerado "el paciente", pero implicara totalmente también a la persona del analista; si de evolución del conocimiento se tratara, éste tuvo que necesariamente concernir también al analista. Sin embargo, el punto de salida de la relación analítica, se reveló de otra manera: la relación nace dentro de una subdivisión de papeles, en cuyo el analista se pone como sujeto del conocimiento sobre el paciente, identificado en el papel de objeto del conocimiento, y por otro lado el paciente se pone como sujeto necesitado, identificando el analista como objeto de satisfacción de sus necesidades. La relación nace entonces como una relación interdependiente, aunque su tensión, que es luego aquel de un conocimiento universal que se realiza por la relación, es aquel de un recorrido en cuyo sea el paciente que el analista se hacen sujetos de aquel conocimiento que emerge de su relación y de su recíproco hablarse. De aquí la toma de conciencia de un recorrido que, para ser evolutivo, tiene que hacerse intersubjetivo.

En nuestros encuentros hemos experimentado cada vez más la realidad, o mejor, la tensión, de esta perspectiva que ha hecho de según attrattore. Como Silvia Montefoschi escribe: "El primer interrogante que me pongo, para analizar las operaciones que se cumplen dentro de la relación entre me y el paciente, se dirige al qué yo hago. Yo no actúo directamente sobre los instintos, no sobre los cariños, no sobre la estructura psíquica da como cosa; yo me dirijo a un sujeto en la medida en que él se dirige a... Concierno al interrogante sobre el modelo de relación que distingue el mío informarme del del paciente y que me permite de pormi a él como a parámetro, tengo que decir que ello se hace presente en el establecerse intersubjetividad, en cuyo también se coloca el momento de la acción terapéutica, su instrumento y su finalidad. , 7",

Nos hemos hecho entonces conscientes que "el aproche y las modalidades de nosotros adoptadas se basan en el principio dialógico, intersubjetivo, yo-tú, donde yo entrar en relación con el otro y lo otro entra en relación conmigo, y de esta recíproca relación nace un nosotros que no es sólo un yo y un tú pero va más allá de, es algo de otro que se une a los muchos otros, al universo y más allá de. , 8",

En conclusión, nuestra experiencia como CePEI nos ha enseñado como, más allá de cada referencia teórica, una psicología y una práctica psicoterapéutica que quiera entregué como procedimiento dinámico de conocimiento de si y la realidad, no puede prescindir de estos dos attrattori: vale a decir que tiene que concebir en todo caso la personalidad humana en una continua tensión evolutiva e intersubjetiva.

El CePEI por tanto se dirige a quién, más allá de la "escuela", ya comparte esta dinámica cognoscitiva en el deseo de una continua comparación dialógica y una continua toma de distancia de cada posición unívoca fecha de pensamiento. Los grupos de discusión de casos clínicos y los seminarios de trabajo a temas tienen justo este objetivo: partir de la experiencia viviente de los participantes para recorrer junto la senda evolutiva del pensamiento.

Otro factor importante que constituye la metodología del CePEI es justo aquel de partir de la misma experiencia personal y de grupo para dar la lectura de lo que ocurre; en otras palabras ésta implica la búsqueda de un conocimiento "experimentado", dónde conocer y vivir son los polos dialógicos del pensamiento, que vaya más allá del conocimiento "teórico" ya presente en los individuales participantes. Y según esta óptica que el grupo también se interroga con respecto de argumentos teóricos ("acting out", "psicopatología", etcétera, al objetivo de confrontar y de "hacer" hablar la teoría con la experiencia profesional y humana de sus participantes.

Paolo Cozzaglio

NOTAS

(1) en física el ATTRATTORE es el estado de equilibrio hacia cuyo cortinas un sistema dinámico. "Para representarnos el attrattore, introducimos un espacio en que este attrattore es insertado. Este espacio tendrá muchas dimensiones cuanto son las variables que hacen falta para describir la evolución temporal del sistema. Los estados de equilibrio de los sistemas disipados os corresponden por definición a de los attrattori puntuales, representados por un punto en este espacio", I. Prigogine-los. Stengers, entre el tiempo y la eternidad, Sellado-Boringhieri 1989, p. 69. Hay sin embargo attrattori más complejos de un punto como una línea, o hasta a dimensión fractal: los attrattori caóticos como el attrattore de Lorenz, que "revela la estructura fina oculta en un curso desordenado de datos" (J. Gleick) Caos, Sansoni 1997, p. 35. Los "attrattori" a los que hacemos referencia en el texto soy de este último tipo.

(2) el CePEI nace como asociación sin finos de lucro con los siguientes objetivos, art. 2 del estatuto,: a, promover y profundizar el estudio y la búsqueda de la psicología analítica con particular atención a los aspectos evolutivos e intersubjetivos del individuo. b, profundizar en la regla clínica terapéutica los elementos teóricos y metodológicos. c, confrontar los muchos aproches teórico práctico de la psicología de la profundidad creándolas necesarias ocasiones de intercambio con las otras orientaciones.

(3) "localizarse significa convertirse en un ser individual y, entendiéndonos por individualidad la nuestra más íntima, última, incomparable y rara peculiaridad, convertirse en si mismo, actuar el justo Si. , C.G. Jung, El yo y el inconsciente, Sellado-Boringhieri 1985, p. 85.

(4) "esta equivocación es muy difusa, ya que no se distingue suficientemente entre individualismo e individuación. El individualismo es un poner intencionalmente en relieve las propias presuntas características en contraste con los respetos y las obligaciones colectivas. En cambio la individuación implica un mejor y más completo cumplimiento de los destinos colectivos del hombre. , C.G. Jung, op. cit.)

(5) "el ser hay en cuanto se manifiesta a si mismo y, en manifestarse a si mismo, el haberse conoce en las formas que manifestándose asume. El universo es ello destejo un conocimiento que el ser realiza de si en las formas que lo componen. El hombre, entre estas formas, es aquel en que el ser revela el nivel más elevado de conocimiento así que el conocimiento que el hombre tiene universo coincide con la visión más amplia y más compleja que el ser realiza de si por el sistema cognoscitivo del hombre. (S. Montefoschi) Estar en el ser, Cortina 1986 p. XI,

(6) conversado introductor de Antonino Mesina a la presentación pública del CePEI, septiembre de 1998.

(7) S. Montefoschi, uno y otro, Feltrinelli 1977 p. 13 y 23.

(8) A. Mesina, ídem como sobre.


EL DIFÍCIL RECORRIDO EVOLUTIVO DEL ENFERMO GRAVE

(relación presentada al instituto de Análisis Imaginativo de Cremona: el 6 de mayo de 2001)

El Cepei y el grupo sobre el sufrimiento del cuerpo

El Cepei es un grupo nacido por el natural desarrollo de los encuentros de discusión sobre casos clínicos, que conectó entre ellos a algunos profesionales aunados por una misma visión psicoanalítico junghiana. Este en el respeto de las diferentes formaciones y competencias de cada uno, algunos de los que sobrepuestas al sector médico, otras a aquel psicológico. Para mantener el común enfoque junghiana, decidimos que eventuales nuevas entradas en el grupo habrían tenido que ser precedidos por un trabajo de supervisión cumplido con el analista más anciano", de edad y de experiencia…), en cuyo estudio nos encontramos a discutir. Fue así que fue acogida favorablemente la propuesta de este último, en el otoño del '98, de transformar este grupo en asociación, darnos un nombre, y ampliar el rayo de acción de nuestros encuentros.
El nombre selecto fue "centro de psicología evolutiva intersubjetiva" (Cepei) que subrayó dos elementos por nosotros esenciales, emergidos como elementos comúnes, manados por nuestras reflexiones:
1, la idea de evolutività; lógica que sujeta el universo y, al mismo tiempo, el desarrollo individual de la personalidad o proceso de individuación, en términos junghiani, y que pues describe como la relación analítica regla terapéutica con valor trasformativo;
2, la idea de intersubjetividad; "campo de juego", presupuesto y fin de cada relación humana, dónde uno y otro del discurso se reconocen como Sujetos, y como tales pueden compartir y reconocerse en las comúnes experiencias de vida.
La asociación además nació para intensificar y ampliar las relaciones, también ampliándolos en todo caso a personas interesadas a los temas de la psicología de la profundidad, aunque no estrechamente "entendidas." Se planearon grupos de discusión y búsqueda sobre algunos temas por nosotros portante, entre cuyo la cuestión de la relación masculina y femenina, psicología y religión, grupo e individuo.

En este mismo período una persona a nosotros muy cercana, que llamaremos sólo por discreción con el nombre de pila, Francesco, hubo diagnosticado un tumor al páncreas no operable. Él fue un hombre de cincuenta años, profesor universitario de disciplinas ingegneristiche, persona de amplia cultura, desde hace tiempo en análisis. Superado el primero mes de postración, debido a la elaboración del diagnóstico y al principio de la terapia oncológica, fue él a proponernos de insertar entre los grupos organizados por el Cepei el tema del "sufrimiento" del cuerpo, con evidente alusión a la especificidad de éste sufrir con respecto del malestar y al sufrimiento de tipo psíquico con cuyo como psicoterapeutas, tuvo una relación cotidiana. Francesco hizo esta propuesta porque se reconoció justo en los temas portante del grupo (evolutività) intersubjetividad, y a ellos recondujo la vivencia misma de la misma enfermedad.
De la primavera del '99 se han desarrollado por tanto de los encuentros a cadencia mensual que, sobre todo al principio, han hecho palanca sobre la experiencia de Francesco y sobre su deseo de compartir la misma experiencia. La participación ha sido de enseguida numerosa e intensa, motivada por la voluntad afectiva de no dejarlo solo en tal camino, pero también, y sobre todo, sobre su insistencia de la necesidad de una reflexión sobre el sentido de la enfermedad y el sufrimiento, que no dejara al caso o a la improvisación la relación terapeuta-paciente; poco a poco el grupo se ha robustecido y, con extraordinaria coincidencia sincrónica, nos ha conducido al esfuerzo de reflejar sobre las conexiones entre evolutività y sufrimiento de modo nuevo, alternativo con respecto del viejo concepto de molde católico de la expiación.
Una reflexión de enseguida considerado importante, fue que "enfermedad", "dolor", "muerto", no son experiencias arrancadas de la vida y de la normalidad pero, al revés, son experiencias de vida que todos atraviesan, y como tales no son limitables a aproches de tipo especializado y sectorial ("psico-oncología", intervenciones psicológicas en el momento en que cada aproche médico resulta desastroso sobre la enfermedad corpórea. Encontrar el sentido de la enfermedad, del dolor y de la muerte, equivale a la búsqueda del sentido de la vida, porque ambas las polaridades hacen parte de nuestra experiencia y nuestros interrogantes humanos. Justo para evidenciar éste sentir, el grupo sobre el "sufrimiento" del cuerpo fue compuesto por personas enfermas y personas sanas, médicos y psicólogos, todo aunados por la intención de compartir las mismas experiencias y las mismas búsquedas de sentido.

Francesco ha llegado a participar por la última vez en el encuentro del junio de 2000, el día antes de una hemorragia interior que lo ha conducido, en el arco de un mes, más allá de la vida. Su supervivencia del diagnóstico ha sido de dos años, contra cada previsión médica que sentenció un pronóstico infausto de seis meses. Por él, y por nosotros, no ha sido significativo mucho el alargar la "supervivencia" de algunos meses o días, cuánto el sentido y la profundidad de cada instante de vida vividas, contra la fría visión "estadística" del pronóstico.
En este cansado de tiempo el grupo ha tenido modo de construir un propio modo de dar un sentido al averiguarse de experiencias de enfermedad en la vida del individuo, reflejando sobre las polaridades enfermedad-curación, muerte-vida, sufrimiento-bienestar. Temas salientes de tal comparación han sido en particular dos: de un lado el concebir la enfermedad como posible ocasión de "aceleración" del camino individuativo; del otro el tema de la relación médico-paciente.

Desarrollo actual

Una primera ocasión de ocuparnos del tema de la relación médico-paciente, ha venido del Asl de Cómoda que, por el estímulo de uno de los socios fundadores del Cepei, han incluido en los seminarios de puesta al día obligatoria revuelta a los médicos de medicina general, el tema de la relación con el usuario. El título de estas sesiones fue "el paciente lo difícil", dónde por "difícil" se ha entendido una dificultad de orden sobre todo relacional, no necesariamente unida a una patología grave.
La segunda iniciativa, más especificación con respecto de los temas de que estamos tratando, concierne la vivencia del dolor en la relación con el enfermo grave, sobre cuyo estamos trabajando con los médicos de la zona de Cómoda y con el servicio de "curas palliative" de un hospital milanés.
Es' al estudio un grupo de soporte revuelto a los parientes de los enfermos, que tiene el intento de discutir y realizar actividad de sostén coherente con las características del Cepei, proponibles también a los servicios territoriales.
Cada año organizamos un congreso de un día: el año pasado el tema no pudo que ser aquel del "desarrollo del sujeto entre creatividad y sufrimiento", Milán, el 18 de noviembre de 2000 como reflexión sobre la entera regla psicoanalítica; este año lo dedicaremos a la cuestión de la relación terapéutica en la óptica de la relación intersubjetiva, discutiendo a casos y autores significativos bajo este respeto.
Cada uno de nosotros por fin, como individuo psicoterapeuta, encuentra a personas y, en los humanos hechos que empujan este últimas a una búsqueda de interacción, más allá de que de ahondamiento interior, es muy probable que antes o después entiendan gravemente el caso de un sujeto enfermo, o de un familiar cariño de un luto significativo. Del punto de vista meramente "técnico", cada uno de nosotros actúa al momento según la regla psicoanalítica que ha madurado en la formación de la misma profesionalidad; sin embargo, queda por nosotros de común referencia la experiencia de división del camino de Francesco, que ha forjado una visión unitaria de estas condiciones extremas, que quedará insustituible en nuestra memoria y experiencia.

Imágenes de la enfermedad

Mi formación de ex alumna de la escuela de Análisis imaginativo, no pudo que empujarme a dedicar una particular atención a las imágenes de la enfermedad, elaborado de enfermos o de ellos parientes como elementos de una comunicación que se desarrolla en primer lugar al ellos mismo interior, cuando comunicar con los demás está así en lo social difícil, puesto que normalmente nuestro mundo rehuye de la enfermedad y aún más de la muerte; aunque incluso en esta dificultad a menudo nacen de las solidaridades y de las intensidades raramente probadas en la cotidianidad.
El material que propongo a vuestra atención es fruto de una primera elaboración de sugestiones que he recogido de la comunicación con Francesco y con algunos otros mis interlocutores sobre la cuestión. Tales imágenes todavía son un dato tosco, poco son expresión y momento de un trabajo analítico intencionalmente perseguidos. Podrían convertirselo en un porvenir, una vez fuera acogida de ello su paradigmicità y su flexibilidad a coger otras situaciones que no aquellos por que han nacido; estaría bien encantada si de este momento de encuentro naciera un siguiente trabajo de desarrollo en tal sentido.
A una primera tentativa de síntesis, me parece que las imágenes que se encuentran son reconducibles a tres categorías: a, imágenes relativas al impacto de la enfermedad en el propio cuerpo; b, imágenes relativas al recorrido estimuladas por la enfermedad; c, imágenes por fin relativas a la relación con las terapias.

a, en general la pena unida a una enfermedad grave es expresada en la forma de una percepción del propio cuerpo como retorcida por ella, que es calificada como elemento de disequilibrio del organismo. En las enfermedades oncológicas en particular, la irrupción de la enfermedad en fase de diagnóstico a menudo es expresada como invasività de parte de un elemento con característicos divoranti; imagen además compartida entre paciente y especialistas que a menudo forjan - en particular en campo quirúrgico - una terminología acentuadamente belicista, extirpar o combatir el mal, matarlo, etcétera.

b, A un nivel siguiente de convivencia con la enfermedad puede disparar la idea de acercarla en vez de combatirla, vale a decir localizar de ello el contenido de un progettualità más dramáticos, ya que tales pacientes viven el sufrimiento de prever un límite, pero en todo caso vital. Francesco expresó eso en la forma de la similitud entre células tumorales y células embrionarias.

Una mujer seropositiva elabora la misma idea por un sueño en que ve, más allá de una cristalera, - en una habitación del Costal, dónde es curada, y que es el lugar de su enfermedad - su marido enseñarle una niña con las trenzas, que es su niña.
Este paso es esencial y es lo que puede conectar de modo fuerte la enfermedad a la perspectiva evolutiva tal como nosotros la entendemos.
De preocupación insensata, se transforma la enfermedad en un recorrido de vida, que tiene las características de la pendiente en el Ade, por qué nunca en el fondo los grandes ordenadores de mitos poéticos como Homero habrían descrito por sus héroes este tipo de recorrido, si no se lo hubieran considerado también esencial en la vida?), en cuyo lo que es realmente mortífero es si nunca la vida desarrolla, la ausencia de relaciones, el no dejar un huellas. La enfermedad se pone como en este sentido un vado, que se puede cumplir gracias a la compañía de los hombres. La posibilidad del resultado mortal no es negada, más bien paradójicamente practica a veces una forma de fascinazione que es deseo de dejarse ir, volverse o volver a ser elementos esenciales del cosmos; justo esta llamada sin embargo rebota en el deseo de todavía apoyar los pies sobre la tierra.

c, Usted cotidianidad de la enfermedad pone de hecho la persona a comparación con la fatiga de tolerar terapias que a menudo tienen un carácter invasor importante. Se conecta a eso el tema de la relación médico-paciente, porque de la percepción de si como de una máquina de arreglar, que subraya la total dependencia con respecto de la institución médica, pueda suceder un nivel de comunicación más fértil y en todo caso entre sujetos humanos trajes.

El tema de la relación y la humanidad de este, abre la cuestión de nuestro papel en caso de que nos ocurriera de arriesgarse en calidad de acompañadores de parecidos recorridos; el que, como se dijo, es casi inevitable. No es de compasión, como es entendida tradicionalmente, ni de aséptica distancia que estas condiciones necesitan, pero del ánimo de entregué como interlocutores de un viaje, cualquiera sea luego el resultado del hecho. Eso incluye el envolverse, vale a decir la reciprocidad existencial de quien hacha de acercar en si, con el medio del otro, las fantasmas de la pendiente a los avernos, capaz en todo caso de mantener la distancia reflexiva.
Se han parecido significativos sobre el tema de la relación, algunos temas oníricos que he llevado del trabajo con familiares de personas enfermas, dónde la división emocional con el enfermo lleva el sujeto a volcar los papeles, es decir ser lui/lei el enfermo cuidado. En ellos también el acontecimiento extremo, la muerte, justo porque pone a la cumbre de un recorrido, pierde su oscura oscuridad para volverse paso más allá del límite o, hasta, envío en el espacio interestelar, al que quién queda en vida no puede pero participar.

A veces por fin la enfermedad conduce a la curación, o al menos a una tregua del suyo desarrollarse; la vivencia de que se habla en tales situaciones siempre es en todo caso de paso trasformativo. Ello toma el sabor de un tipo de revolución de valores y visión de la vida, que se enfrenta de modo pesado, pero nunca se rendido, con las indelebles señales sobre el cuerpo que la enfermedad y las terapias han provocado.

Una historia analítica: lo imaginario en la experiencia de S.

He conocido S. en el junio de 2000. Ya fue atraída, porque un cáncer estaba devorándola y estaba sacándole todas las fuerzas. Desde hace tiempo quiso iniciar un análisis, pero no encontró nunca el ánimo. Ahora le pareció el momento, y preguntó como a una amiga habría podido hacer, puesto que los pocas fuerzas no le permitieron ir en el estudio de un analista. La amiga de S. me preguntó si fuera posible un setting tan particular, y si estuviera disponible a encontrarla.
Acepté, cogiendo las reflexiones compartidas en el Cepei y la enseñanza de Francesco: "En condiciones tan extremas, cuando el hombre se pone el interrogante sobre la misma existencia, el setting es el diálogo mismo entre uno y otro del discurso."

Así encontré S. a su casa, y el suyo ser a cama reemplazó fácilmente el lettino. No me puse pues como "analista" tras el lettino, pero me senté a lado de ella, no escondiendo el mío para su mirada profunda e interrogante.
La primera cosa que me dijo fue: "No estoy muy bien, me han dado en comida a los médicos, yo que no me he parado nunca un momento en mi vida, que he sido siempre activa... no tengo ahora más apetito... los míos me dicen de comer, porque si no no retomo mis fuerzas, y yo no logro comer... estoy aquí que me acampo, pero no sé qué… ".
La comida de aquel momento fue por nosotros una metáfora, símbolo de una constante búsqueda de cariño y nutrimento espiritual (espíritu de spiritus) respiración, principio vital…) que S. no él concedida nunca en su vida. Le dije que, aunque este pudiera ser paradójico fue un momento en que se dio la ocasión de hacer lo que no le hizo nunca con él mismo; análisis quiso decir buscarle en él mismo la cuenda de la madeja, encontrar una comida que no se deteriora, A. S. el paso se ocurrió: "Está escrito: no de sólo pan vivirá el hombre"... Matteo 4,4, encontrar dentro de si la energía vital inagotable que la hizo ser activa sobre el llano material.
Nuestros encuentros no pudieron ser frecuentes, nos encontramos cada 20 días acerca de, algunas veces nos sentimos por teléfono, y S. inició enseguida a escribir sobre un diario su vida, el recorrido de autoanálisis.

La muerte compareció en nuestro diálogo el segundo encuentro. S. me contó un sueño: "Vi en cima a una montaña mi prima muerta. Fue vestida de un traje de novia y fue sumergida en una luz fuerte. Me sonrió, y saludando me me dijo que me esperó."
A aquel sueño comentó que, frente a la muerte de la joven prima, no aceptó nunca que toda la vida pudiera acabar, que todos deseos y las esperanzas de la prima pudieran ser tragados por un agujero negro. Pero si ahora la prima se presentó en la luz en traje de novia, quiso decir que la muerte no fue un agujero negro pero el principio de una nueva vida, una "boda."
La novia del sueño, en el haz de luz solar, vuelve a llamar la bodas místicas, la síntesis de la personalidad total, dónde materia y espíritu se derriten en una nueva unidad, simbolizada por la resurrección, y del cumplimiento del opus alchemico. El sueño le prefiguró pues a S. una nueva calle y una nueva perspectiva, pero al contempo indicó la temática de fondo que tuvimos que afrontar en el diálogo analítico.
Más el analista está disponible a experimentar sobre su persona los difíciles y múltiples hechos de la condición humana, más él es abierto a la vida, y listo a acoger en cada instante la voz siempre nueva del propio inconsciente, tan más y listo a contestar al inconsciente, porque es la matriz que nos engendra es única: el inconsciente colectivo. Y es esta única matriz que devuelve todo partícipes del drama humano y conocedores del mismo, Silvia Montefoschi, C.G.Jung un pensamiento en volverse, Garzanti.
Fue justo esta matriz común que, a mi modo de ver, permitió una relación terapéutica con S.; el terapeuta es cuyo figura la humanidad atribuye desde siempre el poder divino de curar. ¿Pero de cuál punto de vista pudo curar S.?
No entendemos aquí la curación del cuerpo. Más bien, en una primera fase, inevitablemente y justamente, los terapeutas se encarnizaron sobre la curación del cuerpo de S.. También la familia en cierto sentido persiguió esta calle, insistiendo que S. comiera a todos costes.
Pero a S. comprimió otro tipo de curación. La curación del espíritu, acuerdo como el entregué la pregunta y el venirle a jefe del sentido de la misma vida. ¿Toda la misma experiencia, toda la misma actividad, todos mismos deseos y los mismos anhelos, tuvieron que acabar en el agujero negro de la inconsciencia mortífera, como ya temió de su prima, o tuvieron que llevar al nacimiento de una experiencia nueva?

Fue así que S., no creyente, habló como de la muerte de un estado trasformativo en continuidad con la vida. A ella ella a menudo pensó, pero lo que la asustó fue: el miedo del paso y el dolor; el miedo de la dependencia de los otros ("de mí ya no logro curar mi cuerpo" y el sentido de culpa por este; el no poder hablar con nadie de la muerte; pero, más que cada otro, acabar esta vida sin haber solucionado lo que ella definió "el nudo" que se llevó dentro desde hace años.
Con la familia de la muerte y el dolor no logró hablar, porque todos se asustaron de este suyo decir. Sólo al final S. encontró la fuerza para imponerse y para hablar, a al menos algunos de los famigliari, de su proceso trasformativo en el cuerpo. Concierno al "nudo", una semana antes de morirme dijo: Siempre tuve miedo de iniciar un análisis por deber para afrontar este nudo. No hago ahora a tiempo a desenredarlo, pero sé que lo desenredaré sucesivamente, cuando me encuentre de allá." Para subrayar lo que dijo, me contó otro sueño: Me encontré en casa, en mi cama, alrededor de mí muchas instrumentaciones médicas, gotero, medicaciones. Supe a deber subir al plan de sobre, que no existe en la casa real, dónde un dentista me esperó que me tuvo que arrancar un diente, que me dolió desde hace tiempo. Tuve miedo del dentista, pero ahora supe que el momento llegó de cumplir el paso, y me encaminé confiada."

S. acabó el cuento del sueño con una sonrisa, que dijo más que cada comentario y de cada interpretación. Y se encaminó más tarde a lo largo de la calle de la transformación una semana.

Paolo Cozzaglio & Paola Manzoni


COLOQUIO CON SILVIA MONTEFOSCHI

Coloquio que Paolo Cozzaglio ha tenido con Silvia Montefoschi después del atentado terrorista del 11 de septiembre a los Twin Towers de Nueva York. Esta pieza quiere ser un estímulo por la reflexión acerca de la actual situación mundial.

Paolo Cozzaglio: El hecho de estos días nos ha sacudido todo...

Silvia Montefoschi: Pero sayas... todo sumado, de cuando los hombres han comparecido sobre la tierra, no han hecho qué pegarse recíprocamente, primera con las porras, luego las lanzas, las espadas, la pólvora, la bomba atómica. A mí molesta todo esto moralismo, "un acto contra la civilización"... ¿pero como, no han sido los americanos a echar la bomba atómica a Hiroshima? ¿Pero por qué, quedan las matanzas legalizadas bien, y este no queda bien por qué no es legalizado? Ciertamente que, lo sé, vamos hacia el caos total. Ha sido un desastre terrible.

P.C.: América impuso su sistema económico y éste podría ser un cambio de dimensiones mundiales. Es un ataque que viene del interior. Quizás ya este sistema de explotación económica americana no podrá ir adelante como ahora.

S.M.: Sí, hay una revuelta. América es la que ha impuesto el sistema económico mundial. El desastre que ha ocurrido es señal de una catástrofe grande, es en todo caso señal del fin de un sistema de organización humana que no va más más allá de. Ahora ya la autodestrucción de la humanidad no es regulada; hasta a ahora hubo también un tipo de regulación en la autodestrucción, hubieron límites. Ahora también el sistema de la autodestrucción está sin control. Es ni siquiera una guerra general: ¿quién combate quién? Es el fin de este sistema. O se encuentra otro sistema de organización humana... pero hasta ahora ideas no hay. No hay ningún modelo alternativo, nadie más renuncia ya al fetichismo del poder monetario. Hasta que la conciencia es aquel del yo, del salvaguardia del poder personal, la visión de Marx no se ha podido realizar, porque ella solicita un reconocer en si una conciencia universal.

La lógica del yo es la lógica del sujeto que sabe de saber a si como sujeto, y que el otro ve como objeto sobre que tiene poder, y de que corre continuamente el riesgo de volverse a su vez el objeto. Luego es una guerra continua; por este la humanidad siempre se ha devorado. Si no se supera la lógica del yo, no hay nada que hacer. En todo caso se habrá forzado a cumplir este paso por la autodestrucción.

P.C.: A mí América siempre ha recordado el imperio romano. Me recuerda el imperio romano porque ello, a contacto con otras culturas, semejó tolerarle, pero luego impuso con el poder su régimen. En el fondo me parece que también América haga así. Se dice respetuosa de las culturas y se hace paladina de la paz mundial, pero luego financia las guerras interiores a los estados para imponer el propio poder sin comparecer directamente. Y al final impone una visión cultural muy restrictiva, simplificada: coca cola y hamburguesa.

S.M.: La diferencia es que el imperio romano se coloca en un momento histórico diferente del de América. El imperio romano fue perseguido por la necesidad de llevar una cultura universal, piensa en la difusión de las lenguas a indo-europeas, para hacer sí que los seres humanos superaran sus fragmentaciones y se reconocieran cada vez más en una conciencia única. Hoy la humanidad ya ha alcanzado este apunto extremo, el planetarizzazione y el trabajo para alcanzar una conciencia universal está ya un trabajo de tipo interior, y no social.

Viceversa, la humanidad que esta meta ha alcanzado, no puede ir más allá de si mismo, más allá de la lógica de lo social limitado a este tipo de estructura del yo, y ha sucedido que cada uno se ha encerrado principalmente sobre si mismo. Como cuando, con el nacimiento del hombre, la mona se ha parado sobre la misma evolución, así con el nacimiento de la nueva humanidad la anciana se ha parado sobre la lógica del yo.

Entonces América quiere imponer un punto de vista suyo, el imperio romano históricamente ha permitido en cambio la difusión de una cultura universal. El imperio romano ha civilizado el mundo. Aquel de América es una visión de la vida miserable: todo belli y bonitos, toda apariencia. Se parece al imperio romano en el sentido que ya somos todas colonias del imperio, este él. Ahora pero América ha sido tocada fuertemente, ocurrirá un cambio radical, es la primera vez en la historia reciente en que se ha encontrado realmente en dificultad. Y en efecto no sabe bien que hacer. El terrorista puede ser quienquiera, es difícil localizarlo. Éste engendra el terror, se no puede confiar más de nadie. Faltaría más, con todos los movimientos inmigratorios que hay en acto...

P.C.: Parece que nos encontramos frente a una contradicción; de un lado nuestra civilización ha sido capacitado a medios potentes para favorecer la comunicación, como por ejemplo Internet; del otro el hombre vive en si las destejo una separación y vivas respecto al otro...

S.M.: Sayas, no son una contradicción, es un salto evolutivo. Sería decir como que hay la contradicción entre el hombre y la mona, pero no hay una contradicción, sólo es un nivel de conciencia mucho, superior. Toda la evolución consiste en saltos del pensamiento sobre llanos de reflexión más elevada, donde lo viviente alcance una forma más consciente del entero, más consciente que si mismo y de una mayor amplitud del real. En el hombre el Pensamiento ha sabido a si como pensamiento. El hombre se ha reconocido como sujeto pensante y el Pensamiento Uno, el pensamiento que fue al principio, Dios, cfr. evangelio de Giovanni, prólogo, ha tomado conciencia de si, tanto es verdadero que el concepto de Dios nace con el hombre. Hasta el hombre Dios no supo a si. Sin embargo, también en el hombre, el ser sigue llevando la lógica de la separación, en el sentido que se identifica todavía en la forma animal: "especie animal hombre." Nace el yo que mantiene separado la totalidad del ser, el pensamiento, de la forma animal acabada, el cuerpo. Todos los grandes conflictos entre uno y otro, entre el espíritu la materia, el eterno conflicto entre el hombre y la mujer, entre el masculino y lo femenino, son mantenidos en esta lógica del yo. El yo en efecto es la identidad que el individuo se da sobre la base del papel que desarrolla. En la división del trabajo, la mujer se ha reconocido como el ser que tuvo que llevar antes de la vida biológica, material, mientras el hombre se ha reconocido como el ser que llevó antes del pensamiento, la técnica y la transformación de la naturaleza, de la materia. La mujer ha sido capacitado antes del peso de la materia para permitirle al hombre de desarrollar al pensamiento y el hombre, gracias al pensamiento, paulatinamente la mujer ha levantado de la esclavitud a la dimensión biológica, piensa en la píldora anticonceptiva...) y así realizar el intersubjetividad o bien el coniunctio.

Pero si ha ocurrido el coniunctio, si ha habido un salto evolutivo, estamos más allá del yo, estamos más allá del hombre, estamos en otra dimensión.

En este sentido no hace problema que la vieja humanidad se devora recíprocamente. Ciertamente, este mundo tiende a acabar. Mi visión es justo el fin del mundo: es lo que he escrito en "del uno al uno más allá del universo." El mundo tiende a ir a pique porque ha perdido la visión de lo transcendente. En el momento en que ha nacido el "reino del hijo del hombre", en cuyo el Pensamiento sabe como a si lo Viviente, y Dios se realiza en la conciencia del sujeto humano, la humanidad que anheló a esta finalidad, la pierde, y se encierra absolutamente sobre la dimensión material. Éste que está ocurriendo es sencillamente de ello la confirmación.

La nueva humanidad repone su identidad en la presencia pensante, o bien en la conciencia de ser el Pensamiento Uno, que sabe de si mismo en si, y que une todo. Ciertamente, la nueva humanidad también pasará por la destrucción del viejo mundo.

P.C.: Y verdadero, como proceso evolutivo, esta dinámica es espontánea. Sin embargo, también en tu vida ha habido una progresiva toma de conciencia. En el fondo hasta ahora la consolidación del conocimiento más elevado a nivel del conciencia-hombre, no ha comportado el fin o la disolución de los niveles de conciencia inferior.

S.M.: Sólo habrá un fin de los niveles inferiores cuando nazca la nueva humanidad. Este discurso resulta difícil porque hay la costumbre a pensar que las cosas tengan que ir como siempre han ido, el que no es para nada verdadero. Nos aparece inconcebible existir sin más la materia. ¡Pero nosotros existiremos justo sin más la materia! Allí cada contradicción será solucionada, no nos será más ni luto ni muerte ni preocupación" [apocalipsis de San Giovanni, ndr.] "porque las cosas de primera - yo digo - "no han estado nunca."

Las formas materiales son inscritas como etapas de la historia del Pensamiento. El psicoanálisis mismo ha iniciado el proceso de la recuperación del pensamiento proyectado en la materia: con Freud inicia la recuperación de la proyección de los hechos personales, con Jung la recuperación de los hechos históricos humanos, y el salto ulterior será la recuperación de la proyección de todo lo que es inscrito como conocimiento en nosotros, y que nosotros echa el ancla nosotros proyectamos fuera de. Ocurrirá el momento en que todo, pero justo todo, volverá a la conciencia de si, en la conciencia de los nuevos sujetos pensantes que sabrán a si como tales.

P.C.: Pero es como si éste diferentes planes todavía los tuviéramos bajo nuestra vista...

S.M.: Ciertamente, los hemos inscrito en nuestra memoria. Lo importante es de considerarlos como una memoria, antes que como una realidad.

También en el proceso analítico individuativo a menudo ocurre que el sujeto haya alcanzado un nivel de conciencia superior, y por lo tanto no se reconozca más en las viejas problemáticas. A pesar de eso, las viejas problemáticas todavía tienen a uno su autonomía como inercia como repetición de la información: la famosa "coacción a repetir" de Freud. Así las viejas problemáticas siguen compareciendo en los sueños o en el comportamiento. Lo que el sujeto tiene que hacer es de no darle más escucha.

Dios nacerá en el momento en que el hombre tendrá la conciencia de la totalidad del ser en su futuro, la visión del uno. Y como si nosotros, en nuestra unión, realizáramos lo único y solista individuo. Todo toma los movimientos del Pensamiento, cada forma de vida, cada nuestra acción. La vida es Pensamiento.

P.C.: Efectivamente es tomar conciencia del pensamiento lo que se asombra. En el fondo una catástrofe natural hace el mismo número de víctimas de la catástrofe de las torres gemelas a Nueva York pero lo que nosotros consternada es el vernos una intencionalidad, que al revés, incluso siendo nosotros, no atribuimos a la naturaleza.

S.M.: El pensamiento de la humanidad está yendo hacia la autodestrucción, porque ya no tiene una meta, ya no tiene una finalidad; la dimensión transcendente, Dios, no es más. ¿Te acuerdas de aquel sueño indicado en más allá del tabú del "incesto?" La soñadora asiste a un espectáculo horripilante: los hombres se devoran recíprocamente; entonces, trastornada, va en búsqueda de la llave que explicas este horror, y llega a los confines del mundo, dónde encuentra el gran edificio principesco que el hombre ha puesto allí para demarcar los confines.

En otras palabras, si el hombre pone el límite de la evolución a si mismo, todo precipita en el desorden, en él coche-divorazione. Todo se organiza en función de un nivel superior. Está ocurriendo justo éste.

Hasta que la vida queda sobre el llano material, no se soluciona el conflicto entre la vida y la muerte. ¿Entre los seres vivientes presentas sobre el llano material, quién salvar? ¿Las pulgas o los gatos?

O es toda una bola y la vida es un eterno infierno, uno devorarse recíprocamente formas vivientes, en la repetición horrorosa de actos insensatos, el ripetitività del periódico es casi peor que la violencia, el no-sentido de la vida, o bien la lógica impone la superación de este sistema y la materia. ¿Qué sentido tendría que toda la evolución se parara al hombre, y pues todavía al llano material? ¿Un infierno perenne? Es fuera de cada lógica.

P.C.: ¿Y de la lógica que vale en el integrismo islámico, que piensas?

S.M.: El integrismo islámico regresa en la visión del síntoma. Sabemos que el síntoma neurótico semeja desviar de la norma para llevar a las extremas consecuencias una particular dinámica conductual, y así demostrar que ya no es compatible con el continuar vida. ¿Qué le sucede en el fondo en el Islam? Si todavía vale, como vale en la vieja humanidad, en el sistema social predominante, una dinámica relacional entre hombre y mujer, en cuyo la mujer sólo puede entender su vida en la relación con el hombre, las leyes extremista islámicas llevan esta situación a la paradoja. ¿No ha tenido La mujer nunca la legitimidad de expresar un propio pensamiento autónomo? Los talebani lo extreman la mujer teniendo en el analfabetismo, no la hacen tampoco hablar. ¿Es La mujer el objeto del hombre dentro de la pareja, el mogliettina fiel? Eccola allí, manta del burka, escondido, que nadie la vea.

Entonces, el integrismo islámico es cuanto el síntoma neurótico del entero sistema social a la relación hombre-mujer, para llevar a las extremas consecuencias la contradicción y por fin romperla. Es así porque en el fondo esta contradicción todavía caracteriza la relación entre hombre y mujer. No olvidamos que también en el integrismo islámico las mujeres están en una posición de silencio. Usted podría rebelarse, nadie podría impedirlo, en extremo él podrían rebelarse también con un suicidio colectivo. La situación del Islam revela nuestra falsa libertad llevándola a las extremas consecuencias: hasta hoy día el hombre se vive como sujeto y la mujer como objeto. (el 17 de septiembre de 2001)