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notas por una lectura junguiana y evolutiva (a cura de Paolo Cozzaglio)
ELEMENTOS POR LA LECTURA DEL SUEÑO
"GÉNERO LITERARIO" DE LOS SUEÑOS
SIGNIFICADO EVOLUTIVO DE LOS SUEÑOS
"El sueño es un autorappresentazione espontáneo de la situación actual del inconsciente expresado en forma simbólico" C.G. Jung
a) que el sueño tenga un sentido suyo b) que el sueño provea una contribución esencial al conocimiento consciente c) la concepción finalistica del sueño d) el contexto relacional intersubjetivo del sueño Los puntos a, b y c, evidencian el empujón inconsciente de la economía del sueño en el proceso de individuación. En este sentido Jung hablará de la función equilibradora del inconsciente con respecto de la conciencia o actividad compensatoria onírica. El presupuesto d será la base para localizar el dinámico sujeto-objeto de los símbolos oníricos, es decir insertar los símbolos del sueño en el contexto de las "relaciones objetuales", Jung, habla más apropiadamente quizás de imago, en vez de de objeto. Cada interpretación de los sueños debe ser colocada en el contexto apropiado de la relación analista-paciente, o en todo caso en el diálogo interpersonal. Al por fuera de este contexto, no es corregido dar una interpretación de los sueños, pero sólo es posible de localizar motivos a oníricos típicos recurrentes y universales, es este el sentido de la base de datos de los sueños organizado por el CEPEI.
El "principio de compensación" es en general la regla fundamental del comportamiento psíquico. "La vida psíquica, cuál arregla autoregolantesi, es equilibrada como la vida del cuerpo, así que por cada iperfunzione se determinan duro y necesariamente de las compensaciones: sin eso no podría existir ni un normal repuesto orgánico ni una psique normal", Jung obras vol. 16-pg. 164. El principio de compensación produce un estado de tensión energética de la libido, por cuyo el fronteggiamento de los opuestos estimula el salto a un nivel energético superior al precedente. Jung describirá el símbolo justo como representación de este proceso energético que llamará "función transcendente." ¿Cómo se ejercita el principio de compensación? No solamente "el sueño no obedece a nuestra voluntad, pero se pone hasta, y muy a menudo, en estridente contraste con las intenciones de la conciencia. El contraste pero no es siempre tan marcado: a veces el sueño también puede apartarse en medida harta tenue de la actitud o de la tendencia de la conciencia, aportando leves modificaciones… el concepto de ‘compensación resume significativamente todos los tipos de comportamiento del sueño", Jung obras vol. 8-pg. 309. La compensación es una comparación de puntos de vista diferentes, comparación de la que emerge un "equilibramento" o una "rectificación." Existen, a este respeto tres posibilidades: 1) si la actitud de la conciencia hacia la situación vital es unilateral, el sueño se sitúa a la extremidad opuesta 2) si la conciencia tiene relativamente una actitud cerca del "punto mediano", el sueño se conforma con variantes 3) si la actitud de la conciencia es adecuada, el sueño coincide con la tendencia de la conciencia y por lo tanto la subraya.
ELEMENTOS POR LA LECTURA DEL SUEÑO
E importante, sobre todo para seguir el desarrollarse proceso de individuación, tomar en examen una serie de sueños con la misma temática en vez del sueño individual. En el examinar en todo caso el sueño individual, se consideren los siguientes elementos:
1) fase de exposición a) Contexto. Le se debe ya a Freud el mérito de haber subrayado la importancia de aclarar no sólo la ambientación del sueño, pero también la ambientación subjetiva y emotiva de los elementos del sueño. Una mesa puede no ser sólo una "mesa", pero puede ser la mesa dónde comí con mis padres, la mesa que actualmente tengo en cuarto de estar, etcétera. El contexto objetivo del sueño, unido con aquel subjetivo, es importante para desarrollar la dramatización del contenido onírico: en ello encontramos las indicaciones de lugar y tiempo. Ejemplo: me encuentro al mar, sobre una playa desierta…" b) Protagonistas. El papel y la identidad de los "actores" del sueño. También en este caso su objetividad, pero también su referencia subjetiva. "Veo una figura oscura, de que no reconozco el rostro, que está para ser sumergida por una gran ola…." ¿Cómo deben ser entendidos los protagonistas, cuándo se refieren a personas o a situaciones conocidas al soñador? ¿Deben ser entendidos objetivamente, en el sentido que corresponden a características, comportamientos, sentimientos de las personas realmente existentes a los que se refieren, o deben ser entendidos como proyecciones de la subjetividad del soñador, y por lo tanto, en último análisis, como contenidos intrapsichici y partos de la personalidad? El problema concierne el imago del soñador y su correspondencia con la realidad de las características del objeto externo. "La imagen de un objeto, si de un lado es compuesta sujetivamente, de lo otro es condicionada objetivamente. Cuando la reproduzco en mí, produzco algo que es condicionado sea sujetivamente sea objetivamente. Ahora, para decidir cuál espero es predominante en un dato caso, hace falta primera demostrar si la imagen es reproducida gracias a su sentido subjetivo u objetivo. Si por lo tanto sueño con una persona a la que me ata un interés vital, la interpretación al nivel del objeto está sin duda más probable que no el otro. Si en cambio sueño con una persona a mí indiferente, con el que no tengo realmente nada a que hacer, es más probable la interpretación al nivel del sujeto", Jung obras vol. 8-pg. 285-286. El Contexto y los protagonistas se encuentran enseguida, en la fase de exposición del drama onírico. Los detalles, sobre todo aquellos insólitos, adquieren un sentido especial, de no descuidar, en esta fase.
2) fase de desarrollo En la fase de desarrollo la situación onírica se complica y sucede cierta tensión o un conflicto. Me acerco para ayudar al hombre, el mar es imponente…"
3) percance En esta fase se alcanza la "cumbre" de la representación onírica, algo decisivo ocurre, o bien se averigua un cambio radical. "De repente la furia del mar se calma…"
4) raídos Fase de "solución." La dramatización lleva a un resultado: el producto del trabajo onírico. "El hombre compadecido me abraza y sabemos de estar allí ya encontrado en precedencia…" Esta fase puede faltar en los sueños, dejando por lo tanto una situación abierta o indefinida, o bien su ausencia lleva a un despertar repentino, carga emotivamente, especialmente en los sueños que llamamos "pesadillas".
"GÉNERO LITERARIO" DE LOS SUEÑOS
Los sueños pueden ser subdivididos y clasificados por su tipología. Los muchas características también influencian la narración y las fases de dramatización, y constituyen lo que se podría llamar el "género literario" de los sueños, tomando a préstamo un término llevado por la literatura. Tal como el género literaria "carta" es diferente de aquella "novela", "amarilla", "narración sagrada", etcétera, así los sueños deben ser comprendidosles en yernos diferentes. Podemos poner aquí la distinción entre contenido cartel y contenido latente del sueño. El contenido cartel corresponde, en un cierto cuál modo, a la forma explícita, literaria, del sueño. En cambio el contenido latente pospone al sentido y al sentido de aquella particular forma literaria.
a) sueños típicos Y conocido que hay sueños que recurren, por tema y por desarrollo, en muchos individuos. Un ejemplo puede ser el sueño de los dientes que caen. Jung explica esta solemnidad estadística de algunos temes sueños con el hecho que el pensamiento onírico es un modo de pensar filogeneticamente más antiguo de la conciencia, y pues atado al mundo instintivo y biológico de la personalidad. Sin embargo, más que "sueños típicos", se pueden encontrar a menudo "motivos típicos" en los sueños, que corresponden a reales mitologemi. En éste oigo la "tipicidad" en los sueños nos introduce al tema de los "sueños archetipici" que veremos más adelante. El "motivo típico" puede ser en todo caso insertado en un contexto absolutamente significativo, que lo hace rebosar en parte de su "tipicidad." Por ejemplo, el motivo de los dientes recurre en estos tres sueños de nuestra base de datos, que sin embargo tienen verosímilmente un sentido diferente para los individuales soñador: a menudo "sueño que me caen todos los dientes. Yo siento justo el dolor, y luego no caen enseguida, pero están allí mecen, y luego después de sufrimientos atroces caen, luego me despierto contenta porque sólo fue un sueño."; "El dentista me sacó todos los dientes."; "Primera mecieron los dientes, luego cayeron o se partieron."
b) sueños compensatorios de la actitud consciente Como dice antes, los sueños se comportan de manera por compensar la situación consciente en su momento presente. Haciendo este, cuando es posible conservan el sueño, como dijo en su definición "el sueño Freud es el guarda del sueño", pero cuando su función lo exige lo interrumpen: éste ocurre cuando un punto de vista onírico compensador es particularmente intenso, porque tiene una importancia vital por la orientación consciente. A este nivel sin embargo no es siempre inmediato coger el principio de compensación: a veces el mensaje inconsciente está en neto contraste con la orientación unilateral de la conciencia; otras veces el mensaje inconsciente enfatiza la actitud consciente según el principio "similia similibus curantur" y nota de los aspectos que pueden estar en la vida diurna descuidada, justo porque intensos y deducidos.
c) sueños perspécticos Sueñas en cuyo la función del inconsciente asume el valor de una idea conduce positiva, o de una representación finalistica de importancia vital superior al contenido de la conciencia momentáneamente predominante. La función conduce perspéctica, si cogiera, está capaz de dar a la actitud consciente una nueva dirección, mejorada con respecto de la anterior. "La función perspéctica es una anticipación de futuras acciones conscientes que aflora en el inconsciente, un que de análogo a un ejercicio preliminar, un proyecto bosquejado en antelación… Estaría injustificado llamar estos sueños proféticos, ya que en el fondo ya no soy proféticos de lo que lo sean un pronóstico médico o una previsión metereologica", Jung obras vol. 8-pg. 273. A menudo estos sueños, por su característica, se encuentran entre los primeros sueños de principio de análisis.
d) sueños restrictivos Sueñas que tienen una función compensatrice en sentido "negativo", es decir aquel de restablecer una proporción entre la actitud y las aspiraciones conscientes y la realidad o, en otras palabras, de desinflar un ipetrofia egoica dado por "ideales" de los yo narcisísticos y poco evolutivos. El sueño restrictivo analiza la actitud consciente con una crítica a veces despiadada. Su función, más que perspéctica, es retrospectiva, con respecto de un pasado, una memoria, que se creyó injustamente enterrada desde hace tiempo, pero que todavía es viva y condiciona negativamente la actitud presente de la conciencia.
y) sueños de reacción Son sueños que reproducen una experiencia consciente densa de cariños, engendrada por un trauma psíquico. Hacen parte de esta categoría los sueños que se producen en la "molestia post traumático de estrés" (PTSD). "Un sueño de este tipo, que no es sustancialmente otro que una reproducción del trauma, no puede ser definido correctamente un sueño compensador. Este sueño sigue "reproduciendo" tranquilamente el contenido del trauma que, se puesto autónomo, obra de si hasta cuando el estímulo traumático no esté completamente apagado", Jung obras vol. 8-pg. 279. Los mismos sueños reactivos se pueden encontrar en presencia de enfermedades físicas, cuando por ejemplo fuerte dolores influencian de manera determinante el curso del sueño.
f) sueños recurrentes Y bien distinguirlos da sueños reactivo, que soy a menudo a su vez a recurrentes, es decir, como hemos visto, vuelven más veces hasta al agotamiento del atasco traumático de la libido. En cambio los sueños recurrentes tienden a presentar periódicamente a la atención consciente del soñador un conflicto o una problemática por él esencial, de que no logra venirle a jefe. En este sentido ya se valen de los vistas funciones de compensación, perspéctica y retrospectiva. Los sueños recurrentes pueden ser "pesadillas" en el sentido que poseen a una cargada emotiva muy intensa, que lleva a menudo al despertar.
g) sueños telepáticos Jung admite la posibilidad de fenómenos de telepatía onírica (pre-visión de acontecimientos importantes), es decir la posibilidad de la concordancia asociativa y el curso psíquico paralelo, especialmente en el ámbito de las familias o personas con unión afectiva intensa. Si presiente, el contenido telepático siempre está en la forma onírica manifiesta. En el contenido manifiesto del sueño es adelantada, bajo el aspecto espacial o tormenta, una situación a connotación afectiva, pues de inversión libidico, particularmente intenso, una situación en que la importancia del sentido humano del acontecimiento aclara de ello el presentimiento o la percepción a distancia. Estos sueños también pueden ocurrir con ocasión de acontecimientos colectivos de importancia fundamental. Hay personas particularmente sensibles a este fenómeno, aunque, en teoría, todo podemos darnos con un sueño telepático.
h) sueños arquetipicos Son sueños en que a menudo se encuentran motivos típicos, con fuertes analogías simbólicas a las narraciones de los mitos, de las leyendas, de los textos sagrados y del arte. El héroe, el viejo sabio, la mujer seductora, es ejemplos de motivos típicos recurrentes. Estos sueños a menudo se refieren a etapas evolutivas importantes del desarrollo de la personalidad. Con las palabras de Jung, ellos "constelan un arquetipo." El arquetipo es una función psíquica que da forma y desarrollo a un particular aspecto de la personalidad y, por algunos versos, corresponde a nivel psíquico a la función que los genios tienen a nivel somático. El imago de padre y madre, por ejemplo, son arquetipos primera ancla que asimilaciones de figuras reales de nuestra infancia. Los arquetipos nos proveen la posibilidad misma de identificarnos y de asimilar conceptos del ya presente realidad en el equipaje hereditario del conocimiento humano. En este sentido los sueños archetipici tienen un sentido individual de "huella evolutiva" de la personalidad y son símbolos del proceso de individuación. De otra parte, justo porque también sacan de un equipaje hereditario, tienen un sentido transpersonale, colectivo. Los sueños archetipici a menudo proponen una compensación a nivel colectivo, un mensaje universal que orienta de otra manera no sólo la conciencia individual, pero también aquella colectiva.
SIGNIFICADO EVOLUTIVO DE LOS SUEÑOS
Silvia Montefoschi desarrolla ulteriormente la concepción de los sueños archetipici de Jung. El pensamiento psicoanalítico de Silvia Montefoschi sigue la necesidad de un salto de conciencia que superas la dicotomía sujeto-objeto, que mantiene todavía la distinción entre visión individual y visión colectiva del inconsciente y los sueños. Superando la distinción antinomica entre subjetividad del soñador y objetividad real, la visión del mundo onírico se convierte en más coherente y menos relativizzata. Montefoschi describe el mundo del sueño dentro de la concepción unitaria del pensamiento, que consta que: "el ser hay en cuanto se manifiesta a si mismo y, en manifestarse a si mismo, el haberse conoce en las formas que manifestándose asume." Esta afirmación lógica comporta una natural visión unitaria entre el proceso de pensamiento del hombre y la totalidad misma del ser y lo existente: "nuestra concepción considera la mente humana un producto ella desteja evolución del ser, sí que cuánto el hombre piensa es cuánto de si destejo el ser piensa en la mente del hombre", Estar en el ser-pp. XI Y XIII. El hombre, en cuánto existente que manifiesta en la actualidad el grado más elevado de reflexión que el pensamiento mismo ha alcanzado en la evolución del ser, entrega antes de la evolución misma, por cuyo el ser sigue a desarrollándose gracias al progresar hombre en el conocimiento. Esta consideración hace decirle a Montefoschi que "es el ser mismo que, gracias al camino cognoscitivo que nosotros hemos recorrido, está a punto de saltar más allá de nuestro mismo nivel de conciencia para alcanzar un punto de vista más elevado de donde poder abrazar, en una única visión, los dos aspectos de si: aquel subjetivo y aquel objetivo, quedaron separados por nuestro dúplice modo de ver", ídem-pg. XII. Coherentemente con este pensamiento, la distinción inconscio/coscienza personal e inconscio/coscienza colectivo es superada, o en todo caso, creída válida sólo como método cognoscitivo gradual para alcanzar una visión reflexiva unitaria. No deberíamos tampoco más hablar de inconscio/coscienza colectivo, limitándonos a considerar el mensaje onírico válido por el ámbito social humano, pero integrar el discurso en la idea de un inconscio/coscienza universal que no distingue entre el proceso de pensamiento del hombre y aquel del ser todo. El inconsciente es el conjunto de los conocimientos como historia del desarrollarse ser, y en el hombre coincide con el código genético, memoria misma del proceso evolutivo. Sin embargo, el código genético, y pues el inconsciente, no debe ser visto únicamente como memoria estática de un proceso ya dato, pero incluso como potencialidad de un proceso que tiene que desarrollarse en un ulterior salto evolutivo. Encontramos aquí la función perspéctica del inconsciente, que exhibición, por el símbolo, todavía lo que no se da si no como posibilidad de realización y conocimiento. Por Montefoschi pues, la que fue la función compensatoria del inconsciente que se manifiesta en los sueños en Jung, se vuelve más específicamente la función perspéctica del inconsciente. En otras palabras el sueño nos plantea en todo caso una calle, un recorrido tenso a una ampliación de la conciencia. El salto reflexivo que amplía la conciencia es fundamental y necesario porque no es que creerse como meramente un proceso individual fin a si mismo, que deja con el dejar individualidad corpórea en la muerte, pero como un proceso de ampliación de la conciencia del ser mismo universal. Cada salto reflexivo se inscribe por tanto ello destejo en la memoria universal, en aquel código genético de que somos como individuales intérpretes localizas. La distinción entre mundo onírico y mondo real deja, en el momento en que la toma de conciencia sobre el mensaje onírico hace sí que los sueños se realicen en la vida personal y colectiva: a este punto lo que es mundo onírico se vuelve mundo real, lo que fue verdadero en potencia se pone verdadero en acto como nueva forma de vivirse ser en si mismo. Este proceso también es el fundamento de la transformación que se opera en psicoanálisis: el individuo se transforma porque asume como real lo que el sueño le plantea y el tomar conciencia de algo hace sí que este algo se convierte en realidad. ¿Cuál es el método que lleva al siguiente salto de conciencia, es decir devuelve consciente lo que un tiempo estuvo inconsciente o, en otras palabras, sólo fue real en potencia? Y el pensamiento reflexivo que no nos hace acceder en la vieja memoria de lo que ya es dado y por tanto conocido. La contención de la tensión que cortinas por el principio de inercia a repetir continuamente lo que ya son dadas. La coacción a repetir es el movimiento más probable, que sigue el principio entropico de la energía. El sueño plantea el trabajo antientropico, la fuerza que hace salir de la repetición y es transformado por tanto vosotros de la realidad. El sueño usa un lenguaje diferente del de la vela porque entrega el problema que lleva a la raíz. Por ejemplo, en un sueño una mujer ve a otra mujer, que es siempre si mismo, sobre el sofá circundado por cuatro hombres que la obligan a drogarse y sueña con así la condición de la mujer, encarcelada una droga de la dependencia masculina que hace cuadrado como alrededor de ella. El lenguaje del sueño es radical, a indicar que la condición de la mujer es ésta. La misma mujer sueña con luego de un hombre enorme que lleva en el hueco de los mismos brazos a una mujer pequeñita, un Barbie. También en este caso el mensaje es radical. El lenguaje onírico hace empleo de la metáfora y el símbolo. En el sueño emplazado, la metáfora de la mujer-muñeca necesitada de atenciones entregada a la raíz del problema. El símbolo se distingue de la metáfora porque dice un indecible que todavía no es, y es el lenguaje típico de los sueños anticipadores. El lenguaje del sueño, sea que se liberan de metáfora o de símbolo, es visual. Ver la escena se vuelve más eficaz que no la traduzcas en palabras, porque permite de conjugar el contenido lógico del discurso con el contenido emotivo. En general se puede decir que las imágenes en el sueño no sirven a "esconder", "disfrazar", el contenido, pero a expresarlo y hacerlo vivo. Las imágenes implican totalmente el soñador en la visión que tiene. Mucho es decirse soy dependiente de la necesidad "masculina", que comporta cierta separación emotiva, del verse drogado por cuatro hombres, que tiene otro impacto. El sueño pues visualmente lo que manifiesta decimos en el lenguaje. Ya Jung concibió el sueño como un svelamento, no un engaño. El sueño manifiesta un "nuevo" que no puede ser sencillamente reconducido a la lógica de los cinco sentidos. Por Freud el sueño fue el disfraz de un deseo, pero también éste es un svelamento, porque en la época de Freud la sociedad disfrazó la realidad y el sueño por tanto denunció el disfraz. La cultura victoriana del tener escondido las mismas miserias tras la apariencia y la represión de las mismas contradicciones interiores es justo lo que Freud ha denunciado con el principio de disfraz. Sin embargo el disfraz fue la lógica de aquel preciso momento histórico, no la lógica del sueño, está aquí la equivocación. Los sueños cambian en sus imágenes, porque cambia la visión del pensamiento y la conciencia humana. Actualmente no se da más como urgente la denuncia del disfraz, como a la época de Freud, sino persigue la función perspéctica del inconsciente. La función perspéctica del sueño, en cuanta portadora de nuevo conocimiento, se realiza segundos dos momentos: la denuncia, del latino de-nuntiare: declarar abiertamente, desvelar lo que nuevo no es, y la anticipación. Montefoschi por tanto sintetiza los "yernos literarios" de los sueños a dos tipos fundamentales: a) Sueños perspécticos de denuncia (o de memoria) Sueñas que enseñan una situación de que el soñador en primis tiene que tomar conciencia. Estos sueños enseñan la memoria de una vieja modalidad de actitud y visión, que es ya no vadea, pero que el soñador y el ser mismo, se encuentran todavía a vivir en la coacción a repetir. La resolución de la problemática se imagina si el soñador se empeña, es un trabajo en sentido energético, a salir de la condición de espectador pasivo de esta memoria con la misma función reflexiva y la contención de la emotividad que lo hace identificar en la situación experimentada. La función compensatoria del sueño es entonces aquel de reforzar, perseguir, una actitud consciente que no es suficiente a superar la problemática. En el mismo tiempo es una función perspéctica en función de la superación de la problemática misma. Como decir: me duermo interrogándome, el sueño me contesta. El lenguaje onírico es metafórico, porque la metáfora amplía el discurso, dice una verdad más amplia y evidente de aquél manifestada por la problemática contingente. Por ejemplo, una mujer sueña que su dormitorio matrimonial es revestido de chocolate: la necesidad de dependencia del marido equivale a una indigestión de chocolate… buena, dulce, pero manantial de daño y enfermedad. En, el mismo tiempo la problemática que el soñador vive individualmente también es una problemática universal: la dependencia del marido de aquella mujer es el "usual" dependencia-prototipo de todas las mujeres del marido, que devuelve las relaciones "indigestas." El lenguaje onírico metafórico que encontramos en los sueños de denuncia es aquel de la ironía, a evidenciar la absurdidad de la situación problemática del soñador que sigue repitiéndose. La ironía conduce a la paradoja y ésta estimula la actitud crítica del soñador hacia la situación que está viviendo. Una mujer, identificada con la función materna, y que tiene relaciones con los hombres sólo finalizados al logro del deseo de maternidad, sueña con tener un hijo del marido o de cualquier otro hombre, todos los hombres son iguales, en cuánta su única función es fecondante para la soñadora. El hijo que nace tiene la misma apariencia de la soñadora, pero más en pequeño, y este lo hace monstruoso. La paradoja de un hijo que soddisfi únicamente las aptitudes maternos egoriferite de la mujer. Una clonalidad de si mismo. El inconsciente le dice que si la mujer se "reduce" a este, es una monstruosidad, de monstrum = no natural. Los sueños de denuncia, ven con separación crítica, enseñan una situación al límite del ridículo y la absurdidad; pero si el soñador todavía es identificado con la problemática, su percepción emotiva del sueño está cargada de angustia. Las pesadillas, como sueñas a particular tonalidad emotiva, indica justo la permanencia de la identificación del soñador en la problemática que vivas y en cuyo arista catturato.La visión de conciencia actual del soñador es enseñada como no vadea de la particular modalidad del lenguaje onírico. La ironía, el ridículo, la absurdidad, la paradoja, desarrolla en el sueño una función compensatoria con respecto de la visión unilateral de la conciencia. El clima de angustia en que se desarrolla la trama onírica, el soñador estimula a tomar conciencia del incongruità de la propia actitud. b) Sueños perspécticos anticipadores En este caso el sueño plantea un paso que ya está ocurriendo o sin otro habrá. Son visiones reales de una realidad que se tiene que actuar. Estos sueños ya comunican un salto de conocimiento, enseñando una realidad que ya está más allá de la problemática de la existencia experimentada a nivel individual. Del punto de vista del individual sujeto, enseñan como en realidad la resolución de la misma problemática abra a la resolución de la problemática universal del recorrido de conocimiento del ser. Más bien, es justo este sentido universal que le provee al individuo la fuerza para superar la problemática personal y hacerla desenvolver. El lenguaje onírico utilizado es estrechamente simbólico, más que metafórico, porque el símbolo es capaz de enseñar una realidad todavía no conocida. Un hombre sueña que un astronauta en chándal rojo, con sobre los hombros la carga de toda la energía atómica que la humanidad ha producido, rueda alrededor del mundo. En lo cerrado de una habitación una mujer empuja un botón y activa un mecanismo que hace precipitar al astronauta sobre la Tierra. El aterrizaje, que ocurre en el continente africano, es de una violencia desmesurada. El cuerpo del hombre les va en añico pero el hombre, con igualmente desmesurada fuerza, logra contener la fragmentación. Por fin el aterrizaje logra y deja sobre la Tierra de los profundos surcos. El cuerpo del hombre, recomponido, entrega sobre de si las señales de la laceración y en el sueño mismo se dice que ése es el nuevo Cristo resurgido. Otro soñador sueña con de un hombre que en buscar invade más allá del límite permitido de lo conocible y rueda en el centro de la Tierra. Aquí empalme, su presencia provoca un estallido, un big-bang que también manda en añico con el entero planeta su cuerpo. Ahora el ojo del hombre, suspendido en el espacio, contempla miríadas de estrellas en que los fragmentos se han transformado y que componen un nuevo orden cósmico. En estos sueños, gracias al lenguaje simbólico, la problemática personal del soñador se convierte en el anhelo a encontrar un sentido universal a la misma existencia como superación de la muerte. El tema de la fragmentación (mito de Osiris) y del big-bang, mito cosmológico moderno, se propone al soñador para abrirlo a la visión universal de las problemáticas de la vida, más allá de la identificación particolaristica en el propio ego, terminado y mortal. Quien baja en la exploración de si mismo y en el conocimiento de la profundidad del ser (centro de la tierra), encuentra que la individualidad estalla y los fragmentos que derivan se vuelven en el espacio cósmico, en la visión universal, el ojo que ve la totalidad del ser. Y un posible salto de conciencia del soñador sobre un nivel más elevado: él, si sigue a identificándose en el mismo egoicità, vivas este salto de conciencia como la fragmentación del justo Yo, pero si supera el egoriferimento, vive la fragmentación la liberación de la misma caducidad y la abertura como a una visión más amplia de los problemas que lo agobian, que son luego los problemas comúnes a todos los seres humanos Entre sueños perspécticos de denuncia y sueños anticipadores, no hay solución de continuidad, si vemos en ambos la coincidencia de la dimensión individual detalle y de aquel universal. Lo que cambia es la conciencia del soñador con respecto del vivirse identificado en la misma individualidad egoica, presa de impulsos repetitivos, y en vivirse en una dimensión más amplia que relativizza el problema subjetivo, de otro modo insoluble. Las imágenes oníricas siguen el lenguaje de la conciencia del soñador y la reflejan. Así podemos ver en el sueño el sujeto como actor y protagonista del sueño mismo, a indicar una identificación llena en la problemática que está viviendo. A menudo sueños caóticos, fragmentados, incoherentes, con protagonista el soñador, desvela parecidas actitudes en la conciencia de quien sueña, que efectivamente se siente confuso e incierto. Podemos ver en cambio al protagonista desdoblado o co-protagonistas que posponen a actitudes diferentes del soñador, testigos de una actitud de identificación, pero también de toma de distancia de la problemática. Por fin podemos ver al soñador como espectador de lo que está ocurriendo en el sueño, capaz de ya utilizar una capacidad reflexiva que comprende la dimensión colectiva y universal de la problemática que se encuentra a vivir en la vida individual. Los sueños anticipadores tienen un valor objetivo: soy la palabra del inconsciente universal que quiere alcanzar la conciencia de si, que se manifiesta en el punto más elevado de conciencia del pensamiento y punto crucial en el hombre, en el soñador humano, que ha alcanzado el punto más elevado de reflexión en el universo mismo.
Aconsejamos la lectura de los siguientes textos, para iniciar:
ERICH FROMM, el lenguaje olvidado, Bompiani 1981, JOLANDE JACOBI, la psicología de C.G. Jung, Sellado-Boringhieri 1973, ANIA TEILLARD, el mundo de los sueños, Feltrinelli 1980,
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